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jueves, 16 de marzo de 2017

LUNA, MADRES Y MATRIARCADO - 2


Las canciones de los niños se encuentran repletas de magia lunar, en ellas se habla del hombre de la luna, de que está hecha de queso, de la vaca que saltó por encima de la luna,  que porta cascabeles y es alegre y  seguramente muchas más en otras culturas que desconozco .  Algunas melodías románticas se refieren a ella tal  como la archiconocida  “Blue Moon” https://youtu.be/vG16V1OAwMI de mediados del siglo pasado.  La luna nos recuerda a los enamorados tanto como a los lunáticos y ciertos relatos populares y cuentos de hadas nos cuentan como hubo personas que se convirtieron en lobos o en vampiros cuando la luna estaba llena así como de otras que se volvían locas si mientras dormían la luz de la luna llena les daba en la cara, de ahí quizás parta su asociación con la locura, el amor y la hechicería. 



El ciclo lunar, perpetuamente cambiante y sin embargo constante ha servido para cristalizar a su alrededor un conjunto de mitos muy característicos y ampliamente conocidos. Resulta muy frecuente que las deidades lunares, que son habitualmente femeninas aparezcan formando tríadas o con tres aspectos que reflejan las tres fases diferentes de la luna: la nueva, la llena y la creciente. 

 Así la luna nueva, la traicionera luna negra, se asociaba a la muerte, la gestación,  la hechicería y por tanto con la diosa griega Hécate, que presidía los nacimientos y la magia negra.  Tras su oscurecimiento aparece la luna creciente, delicada, virginal y prometedora, con su apariencia de estar preparada para dejarse fecundar por algo.  Tiene la forma de un tazón, abierto a aquello que pueda penetrarlo desde afuera, se encuentra relacionada con la diosa virgen Perséfone que fue secuestrada por  Hades.  También se dice que es el emblema de Artemis, la virgen cazadora y patrona de las bestias salvajes.  La luna llena, en contraste es redonda y jugosa, lozana y madura dispuesta a parir en cualquier momento.




  Es la luna en su máximo poder, la cúspide del ciclo lunar, y estaba asociada con Deméter, la diosa de la fertilidad, la madre de todas las cosas vivientes.  Cuando la luna comienza a menguar, adelgazando y oscureciendo hasta desaparecer nos devuelve a Hécate, la vieja bruja, y recupera una vez más el poder oculta en el mundo subterráneo, donde urde sus hechizos y va devanando el futuro desde la oscuridad.
Así interpretaban los ancestros de nuestra cultura lo que veían sobre sus cabezas: como temor, promesa y fertilidad convirtiendo dichos conceptos en figuras femeninas arquetípicas, es decir que esta tríada de deidades lunares refleja una experiencia humana tópica proyectada sobre la luna física en el firmamento.  Una dimensión importante de esta experiencia es el cuerpo, que refleja en su propio desarrollo cíclico y en su mortalidad las mismas fases de la luna.



Las deidades lunares presidían el cielo anual de la vegetación y también el ciclo humano de nacimiento y muerte como en el mito la luna rige el ámbito orgánico del cuerpo, sus fluidos y los instintos, en resumidas cuentas la biología.  Es por ello que se consideraron deidades femeninas, porque de cuerpo femenino nacemos todos (de momento y  quizás por corto espacio de tiempo) y de él recibimos el primer alimento.  El ciclo lunar recibía el nombre de LA GRAN RONDA, reflejando así su conexión con el destino y con lo que siempre retorna, en una interminable repetición.   Todo lo mortal tiene su ciclo y este es más bien de índole universal que individual ya que los individuos mueren pero la especie continúa regenerándose.
Desde el punto de vista solar, el único valor del cuerpo es simbólico  y a la conciencia solar solo le interesa lo que es eterno, no valora el nacimiento, la fecundidad, la desintegración ni la muerte. 

Se trasciende el mundo del cuerpo en la luz del día y a cambio se nos ofrece la promesa de la inmortalidad y del significado fundamental de las cuestiones.  Sin embargo si nos identificamos exclusivamente con este mundo diurno, nos desconectaremos de lo lunar, por lo menos durante un tiempo, porque la luna supone una “distracción” y forma parte del “velo de Maya” como se diría en términos hindúes.  Si vivimos y experimentamos las cosas a través de la luna la vida no será constante ni eterna porque estaremos presenciando una especie de obra de teatro en la que la persona normal y corriente, encarnada en la vida, representa el papel primordial.  Todo se encuentra en un estado de fluencia, atado a la fortuna y al tiempo. "Be water, my friend." (una triste pena que utilizaran este texto para vendernos un BMV X3, pero parece que así andan las cosas en nuestro particular pinzamiento temporal, pero esas son otras historias)
¿No resuenan todos estos conceptos donde lo solar representa lo trascendente y eternamente presente en detrimento de lo lunar  revestido de oscuro temor y “hecatombe mortal”  a cierta semilla de misoginia origen de posteriores religiones monoteistas?
Ocurre que para individuos, no importa sexo,  que se encuentran por el motivo que sea (que esas son otras historias) más armonizados con la visión a través de la lente lunar parecen apreciar en mayor medida la seguridad, la firmeza y el calor del contacto humano que cualquier búsqueda abstracta de significado (lo solar) porque sienten que la vida está tan llena de fluencia que es preciso hacerle frente día a día. Estas personas parecen estar especialmente dotadas para mantener los pies en la tierra y tratar con sus circunstancias y con los demás de una manera sensata, tranquilizadora y compasiva.   Desafortunadamente algunos se quedan atascados en dicho punto y no pueden mirar más allá de sus circunstancias personales inmediatas del mismo modo en que otros no tienen suficientemente en cuenta la naturaleza cíclica de la realidad y por tanto no se entienden demasiado bien con la vida cotidiana, porque son adictos a la eternidad y se han olvidado de cómo confiar en los instintos y cómo trabajar de forma inteligente con el tiempo.

En la Edad Media la luna estuvo asociada con la diosa Fortuna, que el tarot se ha encargado de popularizar como Rueda de la Fortuna. De la misma manera los versos iniciales de Carmina Burana de Carl Orff (https://youtu.be/N4z2Ey4PYT4 ) comienzan del siguiente modo:

¡Oh Fortuna, cambiante como la Luna!
Siempre creces o menguas.
La odiosa vida en un momento es dura
Y al momento siguiente favorece al tahúr.
La pobreza, el poder,
Todo se funde como el hielo.

Hubo una época en que éramos ingenuos, inocentes y abiertos, antes de que viniera a entrometerse la experiencia, como lo hiciera la Serpiente en el Eden para modelar nuestras percepciones y nuestros valores.  De manera que no existe lugar donde podamos permanecer  para siempre, porque un día ese sitio se nos habrá quedado pequeño y pretenderá aniquilarnos lo cual nos obligará a enfrentarnos al oscuro rostro de la luna antes de que puedan emerger nuevas potencialidades.  Si uno se identifica con el paisaje lunar, la muerte será el término inevitable del ciclo sin embargo bajo de la luz de la luna sabemos con certeza que todo en la vida sigue la Gran Ronda. 
Las relaciones tienen sus ciclos así como la creatividad, esto último lo puede confirmar cualquier artista.  La vida de familia tiene sus ciclos, así como los asuntos familiares y la historia.  Todo vuelve a repetirse y no existe nada nuevo bajo el sol porque la luna ya lo ha hecho todo antes.   Resulta interesante  considerar las dimensiones positivas y negativas de dicha experiencia cíclica de la vida porque en realidad se trata de un estado psicológico del ser. En un sentido mítico, la conciencia matriarcal se relaciona con los ciclos naturales dando mayor prioridad a la armonía con la Gran Ronda que a una voluntad o espíritu humano capaz de trascenderla, que de ello se encargará el Sol.



EN TÉRMINOS TÓPICOS: Se podría idealizar  la facilidad de la conciencia matriarcal  como contrapeso del poder destructivo de un exceso de racionalismo y de voluntad.  En este dominio matriarcal no hay ética ni principios, ni tampoco ningún uso disciplinado de la voluntad, todo se justifica a través de la necesidad instintiva y la preservación de la especie. 

 A muchas mujeres les irrita sentir que los hombres proyectan en ellas las características lunares más oscuras: la tendencia a la manipulación y la traición, los estados anímicos variables y la voracidad emocional.  Muchos hombres se quejan de lo difícil que les resulta mantener una discusión objetiva con ellas porque la racionalidad y la cooperación se evaporan cuando hay que enfrentarse con sentimientos personales. TODO ESTO LLEVADO AL PLANO PERSONAL SE TRATARÍA DE UNA CONCIENCIA LUNAR EXTREMA, una especie de desequilibrio instintivo habida cuenta que nos desenvolvemos bajo la presencia tanto de sol como de luna.

De igual modo no resulta difícil  comprobar lo que sucede si nos negamos a relacionarnos con la luna porque podríamos perder el sentimiento de la conexión con el cuerpo y la necesidad de cuidarlo, lo cual en un contexto global significa una desconexión y un descuido de la naturaleza y la tierra.  Lo que nos recuerda que somos mortales es precisamente nuestro cuerpo a través no solo del placer y del deleite sino a través del dolor, la enfermedad y el envejecimiento. Quizá nuestro cuerpo forme parte de un organismo interconectado y simplemente se limite a funcionar en mayor medida de la que somos conscientes en armonía con los cambios climáticos. Así ocurre que si no podemos dormir nos sentimos bastante mal, pero si nos sentimos mal no podemos dormir.  Resulta algo muy circular.  El cuerpo es el dominio de la luna, lo que nos mantiene en contacto con la vida en cada momento. Sin una expresión suficientemente lunar no sólo el cuerpo se resiente sino también nuestra capacidad de experimentar la vida en el presente.  Semejante incapacidad nos produce la horrible sensación de que la vida ha pasado por nuestro lado sin que realmente supiéramos que la estábamos viviendo, sin sentimiento de continuidad ni la sensación de tener un pasado fructífero.



Tanto Gea como Demeter son antiquísimas diosas de la tierra, pero Gea representa el principio femenino original con quien se apareó Urano, dios del cielo, para así crear el cosmos manifiesto. Demeter es una versión más tardía y humanizada de la misma figura.  La diosa de la tierra, o la tierra madre, es en realidad una imagen del principio de animación de la naturaleza, de la fuerza vital inteligente y determinada que late en el seno del universo material y se la ha asociado desde tiempos remotísimos con la luna.     La madre tierra resulta, por tanto, un retrato mítico de nuestra experiencia de la vida corporal que se encuentra más allá de nuestro control y, por tanto nos parece numinosa o divina.  Como el cuerpo se autogobierna pues no tenemos que preocuparnos por respirar, ni cuidarnos de que nos lata el corazón, ni pensar en digerir la  comida, a la mentalidad antigua se le antojaba como algo “mágico”. Algo que lo sigue siendo aunque tengamos considerables conocimientos al respecto y sin embargo no estamos más cerca de comprender que hace seis mil años la naturaleza del principio vital que nos anima y nos hace sentir únicos. La inteligencia y complejidad del cuerpo son extraordinarios pues cuando algo va mal el cuerpo dispone de una gran sabiduría  para avisar y reequilibrarse.

Por tanto la tierra madre representa una imagen del poder de la naturaleza para mantenerse y perpetuarse a sí misma.  La triada, Demeter, Artemis y Hécate se las pinta en el mito como diosas de la concepción y el nacimiento porque representan  el principio inteligente que crea. 

                                                                         
         .........por supuesto que esta ronda continuará. Conclusiones al final.

8 comentarios:

  1. Nadie mejor que los griegos para intentar explicarnos los grandes enigmas que rodean la existencia de la humanidad: el origen de todo, la fecundidad, la oscuridad, la vida y la muerte. Las grandes preguntas que, desde siempre, nos han acompañado.
    Un saludo, Emejota.

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    1. CAYETANO. Los griegos fueron quienes mejor transmitieron e interpretaron pero seguro que lo adaptaron de otras culturas mas antiguas.

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  2. Interesantes imágenes acompañan tus letras
    Vastisimo tema te seguiremos leyendo
    Aunque pienso que la llegada del hombre a la luna nos quito su magia
    Cariños

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    1. MARTHA. Es una forma de verlo. Se trata de información lunar esoterica adaptada a la psicología moderna.

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  3. jajajaja iba a decir lo mismo que la Abu, que la llegada del hombre a la Luna ha quitado mucho romanticismo acerca de la Luna... :)
    Besos y salud

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    1. GENIN. Perdona el retraso el móvil y servidora andamos tarados, por lo visto.
      Jaaajjj si si es para mondarse de risa.

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  4. Lo que yo creo también es que la tecnología nos quita todo aquello que llevaba un velo de misterio. No solo la luna: Marte está en la mira. ya nos falta menos para saber más sobre él...

    Besote guapa

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  5. MANUEL. Por supuestísimo, pero lo que estoy escribiendo no trata sobre esa cuestión, si fuera así me referiría a la luna en el sentido técnico, cuestión que ignoro porque no soy científica. Estoy haciendo acopio de conocimientos ancestrales para intentar explicar los instintos que nos animan por mucha capa de tecnología bajo la cual nos queramos guarecer. Luego va el personal por ahí doliéndose de no se cuantas historias cuando lo que le ocurre en realidad es la parte negativa del comportamiento humano durante centurias. Luego va una y suavemente intenta hacerle entender la composición básica de sus emociones, por supuesto si lo hace suavemente:ni caso, pues las emociones no han evolucionado al ritmo de nuestra técnica, luego una se harta y pega un puñetazo sobre la mesa y va y suelta barbaridades como puños que nadie quiere escuchar y a la vista de tanta incomprensión se larga. Eso es precisamente lo que ando haciendo.
    Otro ejemplo: ¿Acaso los prospectos de las medicinas no informan del contenido químico de las mismas? En el fondo es dicha composición la que importa, la que actua, a la que nadie parece hacerle caso porque lo que más interesa es la forma, el color y el sabor y la rapida eficacia sobre la enfermedad del medicamento en cuestión. Pues por ahí van los tiros.
    No estoy escribiendo sobre magia y misterio, sino sobre la interpretación que en la antiguedad se hacían sobre los ingredientes básicos de la personalidad para intentar coadyuvar que nos convirtamos en más zombies de lo que ya somos. Pero bueno, en realidad da lo mismo lo que haga.

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Gracias por tu tiempo.