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domingo, 13 de septiembre de 2009

El PRIMER RAZONAMIENTO

EL PRIMER RAZONAMIENTO



Admitamos que escribir sobre uno mismo va parejo con una buena dosis de ego, pero es que es EGO nuestro vecino mas cercano, vaya, que para poder convivir con los demás conviene llevarse bien con uno mismo. Nada nuevo, esto es lo primero que ponderó Sócrates, según nos enseñan en las primeras clases de filosofía del cole. En otros términos se le llama "equilibrio interno" , ja, ¿y quien será capaz de conseguir ese equilibrio de forma constante?, porque se supone que una persona CONSTA como tal durante su existencia en este planeta.

Esta última pregunta tiene trampa, ya que nada permanece estático en un universo, el nuestro, porque creo que desde la vertiente de la física cuántica existen infinitos universos. Aunque algo parezca constante siempre acabará por transformarse, casi siempre a peor. Lo mejor de todo es que la vida se la debemos a estos juegos de equilibrios. Es decir al equilibrio entre polaridades. Nos toca entrar en el Gran Circo que llamamos vida y jugar a equilibristas, malabaristas, payasos, domadores y un largo etc.
Sirva este preámbulo de justificante para contar mi primera experiencia con el razonamiento lógico. De toda la vida las madres han acabado el aseo de sus hijos más pequeños con un buen rociado de colonia para peinarles mejor o para sacarles más rizos. Mi madre no iba a ser menos y un buen día se encontró ante una disyuntiva: su hija le empezó a pedir un trago del frasco tras acabar con los tirones de su cabellera. El razonamiento no era baladí: todo lo que olía bien sabía bien, por tanto ..... la colonia estaría rica, rica.

Recuerdo haberme salido con la mía y haber bebido colonia en mas de un par de ocasiones. Debí volver loca a mi progenitora, pero recuerdo a mi padre a carcajada limpia decirle: "déjala que lo pruebe, que se va a enterar". Y me acabé enterando vaya que si me enteré. - Esto está malo, si huele bien ¿por qué sabe tan mal? debí decir con lengua de trapo, o quizás solo lo pensé. 
En el pequeño cosmos infantil, donde el orden y las órdenes dan sentido a la vida entera, todo lo que olía bien sabía mejor. La colonia resultaba un elemento fuera de control, no tenía sentido.
Tiene gracia pasarse prácticamente una vida buscando el sentido de la vida para acabar recordando que la primera premisa de la existencia es la contradicción misma.